Mostrando entradas con la etiqueta Juchitan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juchitan. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de junio de 2012

"Che Guiña"

Dejando Mayo atrás y siguiendo con el blog, les traigo algo para degustar… En Juchitán existen muchas comidas típicas, exóticas, variedad de colores y sabores, muchos fuertes para quienes no están acostumbrados, otros dulces como para elevar tu azúcar y pegarte una diabetes; pero de lo que me toco hablar hoy es de famoso “Che Guiña” que bien la mayoría hemos degustado, ya sea en casa o en alguna cantina local, así es estimado lector este platillo es uno de los más cantineros y cotizados, sin mencionar que sabe bien pinche rico, remoje su totopo, tome su lápiz; apúntele muy bien…


Ingredientes:
• ½ kilo Carne de res o “Vela Chacha” y 1 kilo de hueso para caldo, siempre que vaya con su marchante local debe de tener en mente el tipo de carne y para que la debe de usar. (La carne puede variar ya sea de res o venado todo depende de la economía)
• De 7 a 9 Tomates criollos, depende mucho del tamaño, este tipo de tomate es muy utilizado en este lado del mundo, el sabor de este vegetal es acido en comparación al tomate común que es dulzón.
• 1/2 cebolla y 2 dientes de ajo, dos de los ingredientes que más me gustan.
• ¼ de kilo de Masa para totillas, esto se consigue en su tortillería local así que no hay problema.
• Varios hojas de la fiel Chenopodium ambrosioides también conocido como Epazote.
• Una bolita de Achiote tamaño de una canica poco no mucho, recuerden que este ingrediente es muy fuerte esperemos que no se les pase la mano.

Modo de preparación:


Ponemos a hervir la carne con hueso cuidando muy bien de retirar la espuma que genera en ocasiones, la carne debe de estar bien cocida, la sal se agrega al último.
Colocamos los tomates lavados junto con la cebolla y el ajo (deben de ser varios tomates dependiendo de la porción que queramos preparar) en la licuadora y con un poco de consomé de la carne que esta hirviendo licuamos todo lo anterior, enseguida debemos de colarlo y ponerlo a cocer hasta que hierva para después agregarlo al consomé de res cuando la carne ya este cocida.

Colocamos en un molcajete colocamos un poco del achiote, no demasiado, le agregamos un poco de consomé y disolvemos, cuando la especia se encuentre bien disuelta lo agregamos al caldo.
Retiramos un poco del caldo y se lo agregamos a la masa para tortillas calculándole una bola como el tamaño de un puño, lo disolvemos y agregamos al menjurje cuidando muy bien que no se espese, esto es importante el Che Guiña no tiene una consistencia espesa, sino más bien es caldosa, lo que hace la masa solamente es darle un poco más de forma y que no quede “chirris” ná la paisana.

Cuando todos los ingredientes están juntos esperamos que comience a hervir, para poder echarle las ramitas de epazote que le da un sabor verdaderamente peculiar. Una recomendación que les puedo hacer es que le pongan un chile habanero sin destripar, así entero o dependiendo de la cantidad de picante que coman ustedes, uno que por lo general siempre esta crudo pues ayuda para poder terminar el día. Pues está usted enterado, pruébele y descrudece de la mejor manera, o tómese un caldo bien caliente para estar a gusto con estos calores.

Don Puerco Chancho

miércoles, 30 de mayo de 2012

LA LAVADA DE OLLAS...

Las fiestas o eventos importantes en Juchitán son un buen pretexto para armar la pura buena vida: botana, cerveza y música; eso nos ha quedado claro con la serie de narraciones que se han publicado en este blog.


  • Una de las tradiciones que no debe faltar en todo evento de importancia es fabulosa "Lavada de Ollas".

  • Es sabido que después de una pachanga, al día siguiente (o en el caso de las velas, dos días después) se lleva a cabo una segunda celebración en donde se supone que se recalienta todo lo que sobró del evento principal o por lo menos 
    ese era el sentido de esta tradición.

    Actualmente la lavada de ollas difiere en sus invitados. Puede ser algo familiar, pequeño y muy íntimo o una fiesta hecha y derecha con orquesta que aunque de menores proporciones también nos pone a bailar. A diferencia de la Vela grande, ésta es de menor tamaño y se realiza de tarde-noche. Aquí la vestimenta es informal y no necesariamente tenemos que ir del buen vestir. También acostumbran acudir personas que por algún motivo no pudieron llegar a la fiesta grande o gente que viene por la segunda ronda. Con respecto a la comida, en la lavada de ollas solamente dan botana y muy rara vez una comida. Circula mucha cerveza para los amigos que están fielmente con la familia que festeja.

    En el caso de las velas cada socio o persona que lleva un puesto, tiene la opción de llevar o no, puesto a la LAVADA de su vela. Es tradición que ésta sea un desquite para curar la depresión post-party por lo que se bebe con menos intensidad aunque siempre hay personas que tratan de desquitar su entrada (un cartón de cervezas). La celebración se lleva a cabo en el mismo lugar en donde se organizó la vela; reforzando así el compromiso de nosotros con la sociedad que la conforma y ellos con el santo patrono al que celebran todos los años, sin mencionar que nos la pasamos curándonos la resaca de la mejor manera.




    Don Puerco Chancho

viernes, 25 de mayo de 2012

REGADAS


Continuando con las aportaciones textuales en esta humilde pero colorida sección, seguiremos hablando del mes de mayo en Juchitán, mes que aguardamos con ansiedad y del que ansiamos su larga duración aunque no se pueda.

En la última semana de mayo, ocurren muchas cosas: desde una borrachera en el diablo de un amigo hasta la boda de quien sea. Y por supuesto las Velas. El cielo nublado y el aire caliente me hacen recordar que mayo es uno de los meses más calurosos del año pero el estallido de los cohetes me recuerdan que es “Fiesta Pueblo” y están indicando por donde viene la REGADA.Gracias a que mis abuelos viven en el centro de esta ciudad, nunca me pierdo ninguna de ellas. 

Las REGADAS son paseos que se hacen después de cada vela. En ella desfilan, a pie, los mayordomos entrantes y salientes de la fiesta, seguidos por mujeres que cargan velas y flores para el santo patrono del pueblo. Detrás de ellos, vienen carros grandes decorados con flores, arreglos y figuras de muchos colores que llevan a mujeres invitadas por la capitana de la vela, mujer de máximo poder en el desfile. Una cabalgata de hombres y mujeres acompañan a los capitanes mientras todos dan regalos a los espectadores al compás de la música tradicional que marca el ritmo entre gritos y mucha algarabía.
(Fotografía de Armando Vázquez)

Me gusta el colorido de las imágenes de estos paseos multicolores en donde circula el mezcal para los hombres que cargan Coroz y caguamas para el Pito Nissiava que acompaña con música a los mayordomos. Las capitanas se abren paso con sus carros adornados con flores entre personas que gritan los ya famosos “dame uno muchacha” y los hombres en caballos tratando de poner sus mejores caras mientras hacen gala de su equilibrismo para poder aventar los regalos que llevan en sus manos a la vez que tratan de dominar al animal. Las regadas deberían convertirse en un deporte nacional: tienes que hacer uso de reflejos sobrehumanos, los cinco sentidos multiplicados por diez y elevados a la décima potencia en el caso de los que arrojan regalos. Mientras que la habilidad para saltar más alto que las demás personas, estirarte para alcanzar el jabón de barra que bien te vale 5 pesos pero aquí te lo están regalando, el esquivar proyectiles como latas de chiles y botes de cloro que están guardados en finas bolsas de plástico, como agarrar una bolsa de sopa sin que se reviente en tu mano y que no quede todo regado en el piso, los paquetes de galletas MARIAS que son tan delicadas que cuando tocan la mano del rival se convierten en un fino polvo, esto en el caso de los transeúntes que esperan la regada y que buscan atrapar cualquier regalito. El lugar en donde vayas a ver este acontecimiento debe de ser especial: cada familia sabe dónde se coloca la otra, los posibles rivales se acercan a conversar del día en el trabajo, de cómo está la familia, nadie sabe contra quien tendrás que pelear por una cubeta y todos sabemos a qué venimos.

Las regadas tienen su toque de riesgo ya sea para las personas que pertenecen al paseo o los espectadores que pueden sufrir desde unos moretones leves hasta una contusión gracias a que alguien arrojó algo que golpeó en la cabeza a la muchacha que estaba distraída mirando donde va a caer la varilla de carrizo del cohete que acaba de hacer explosión. Por eso les digo querido lector que en este tipo de actos debes de hacer uso de todos tus sentidos, los propios y los impropios: desde quitarle un vaso a una niña de 10 años por que se descuidó hasta pelearte con tu vecino por una palangana. Al terminar todo queda en risas y en pechos hinchados de orgullo por los objetos obtenidos. Todo regresa a su normalidad para esperar la regada del siguiente día…

Don Puerco Chancho